
Adela no sabía compartir, por eso había bebido casi toda una botella de vodka barato en el antro. Sin duda la había pasado 'bomba', había bailado en la parte electrónica del lugar toda la noche, también pasó por la Pop y las rancheras al final, que es cuando todos se pierden en sus respectivas adicciones.
A la mañana siguiente, Adela no tenía idea de cómo había llegado a su casa, ¿Había sido en taxi? ¿Se había ido con el tipo guapo que conoció en la barra? Finalmente estaba en casa, cubierta en sus sábanas italianas y descubriendo que ya pasaba del medio día.
Su madre, Clementina, que era de lo más liviana y agradable, no se molestaba con las llegadas tarde de su hija, ni que bebiera demasiado, al fin y al cabo, sabía que existía el rehab. Al ser la hora del almuerzo, Adela bajó de prisa, debatiéndose entre el dolor de cabeza y un hambre terrible. En la mesa se habían servido tortas de papa, salchichas asadas, cubos de queso panela y un bowl de fresas, pero lo que resultaba extraño, era la ausencia del cheesecake de zarzamora que nunca faltaba en aquellos almuerzos post-borrachera. Finalmente la mesa terminó vacía, al igual que el sentimiento de Adela tras la repentina desaparición del cheesecake en el menú.
Su madre, Clementina, que era de lo más liviana y agradable, no se molestaba con las llegadas tarde de su hija, ni que bebiera demasiado, al fin y al cabo, sabía que existía el rehab. Al ser la hora del almuerzo, Adela bajó de prisa, debatiéndose entre el dolor de cabeza y un hambre terrible. En la mesa se habían servido tortas de papa, salchichas asadas, cubos de queso panela y un bowl de fresas, pero lo que resultaba extraño, era la ausencia del cheesecake de zarzamora que nunca faltaba en aquellos almuerzos post-borrachera. Finalmente la mesa terminó vacía, al igual que el sentimiento de Adela tras la repentina desaparición del cheesecake en el menú.
Ya no podía tomar una siesta, no podía ver ni MTV o VH1, no le interesaba organizar una nueva fiesta, sólo pensaba en el sabor a zarzamora, en la sensación y alivio que el postre le hubiera dado. Se retorcía en su cama, sudaba, se mordía las uñas, casi rasgaba las paredes, y en su interior, ya había una voz diciendo que la culpa era de Clementina, seguro había hecho algo, tal vez era un castigo... finalmente llegó a la resolución, tenía que confrontarla, obtener la verdad. Adela tomó un cuchillo de cocina y encaró a su enemiga... Clementina pegó un grito desgarrador y corrió tras el sofá, entre terror y sorpresa, observó que su hija se congelaba...
Adela se derretía literalmente, su piel se blanqueaba y su consistencia se tornaba en la de un cheesecake de zarzamora, ella misma experimentaba la desfragmentación de su cuerpo y veía cómo se escurría por el piso... su madre perdió el conocimiento.
Pasó un año y Clementina no pódía explicar un suceso tan bizarro... su hija ya no estaba con ella y siempre se culpó por permitirle tanto vodka... Lo cierto es que el lavado de alfombra había salido muy caro.
Wow me encanto...diferente a los anteriores..esta vez fuiste más allá y en corto pero lo dijiste todo. I love it !
ResponderEliminar:)Me gustan los nombres.
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