martes, 6 de septiembre de 2011
Slasher Pop! Sangre En Color Pastel
Todos ubican la máscara de Ghostface ¿O no?, aquella de la saga fílmica Scream (Wes Craven, 1996). ¿O alguna vez soñaron con Freddy Krueger de A Nightmare on Elm Street (1984)? Seguro temían a la coladera en el baño, por si el payaso de It (Tommy Lee Wallace, 1990) aparecía.
Palomeras, sin sentido (la mayoría de las veces), y con un reparto de atractivas estrellas jóvenes que son descabechadas una por una, de eso va el Slasher Pop.
Todo inicia con alguna rubia de busto prominente, acechada por algún enmascarado o ente infernal que al final de la primera escena la hace pedazitos con algún arma peculiar (llámese cuchillo cebollero, sierra eléctrica, garras metálicas) Después te presentan algún argumento fantástico o te dan pistas sobre la identidad del asesino, la cual es revelada al final en alguna fiesta o fábrica abandonada por una marimacha que fue más inteligente que el resto del reparto, y que se las ingenia para acabar con su contraparte psicópata.
El Slasher Pop, resulta delicioso siempre y cuando se consuma con moderación. Llámese erróneo para todo cinéfilo, el disfrutar de la pseudo actuación de Paris Hilton en House of Wax (Jaume Collet-Serra, 2005) o de los esculturales cuerpos femeninos en Sorority Row (Stewart Henlder,2008), el punto es festejar la carnicería y la acción incesante, y esperar uno que otro toque original, como el de Final Destination (James Wong, 2000) donde la misma huesuda persigue a las víctimas.
Sólo basta oprimir 'popcorn' en el microondas y aplicar suficiente salsa valentina... ¡Ah! y no esperar Nosferatu (F.W. Murnau, 1922). Amén.
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